Línea transversal

Línea transversal - Wassily Kandinsky (1923)

Viaja la geometría del universo, desbocándose, abriéndose paso entre el color y las miradas distraídas. Viene por mí. «Eres bueno en matemáticas», me dijo, y selló mi destino para siempre.
Alejandra tiene la cara cuadrada desde entonces, la tristeza divide su cuerpo en diagonal cuando recuerda. La batalla de sus ojos contra la velocidad de la luz y la distancia explotando desde un punto.
Guardo las ecuaciones para otro día. Abro la ventana. Los copos de nieve han dejado de caer.

Vladimir Nabokov | La defensa


Algunas personas pueden saborear colores, ver sonidos, oír formas o palpar fragancias. En estos casos los sentidos, tal como los conocemos, se mezclan entre sí. Todos los anteriores son ejemplos de sinestesia. La sinestesia es una condición médica en la cual la estimulación de un sentido resulta en la percepción adicional de otra información sensorial. Vladimir Nabokov asociaba cada letra del alfabeto con un color determinado.
Aparte de su enorme talento como escritor, Nabokov era un ajedrecista consumado; siendo además diseñador de problemas de esta disciplina, afición que alternaba con otra igualmente curiosa: coleccionar mariposas (el género Nabokovia fue nombrado en su honor).
En «La defensa», Nabokov narra la asombrosa historia de la obsesión y locura de Luzhin. Siendo un niño, Luzhin era desaliñado, retraído y hosco; convirtiéndose así en el blanco predilecto de las burlas de sus compañeros de clase. El desconcierto de sus padres se traduce en desinterés y el aislamiento de Luzhin se hace mayor. Las circunstancias cambian cuando él descubre en el ajedrez, el cual aprende a escondidas de su padre, un refugio para escapar de la vida cotidiana. Gracias a su talento innato y la aparición de un mentor dominante, con el paso de los años consigue la categoría de gran maestro del ajedrez.
El problema surge cuando en la mente de Luzhin, el ajedrez llega a suplantar la realidad. Comienza a detectar (¿o a imaginar?) signos y patrones recurrentes en su vida.
A medida que su obsesión por el ajedrez crece, la salud de Luzhin se torna cada vez más vulnerable. Mientras tanto, se involucra sentimentalmente con una joven compasiva que padecerá junto con él las consecuencias de su alienación.
El potencial de la no existencia del libre albedrío es el origen de la tragedia de la novela. Luzhin se cuestiona si es él el director del tablero de ajedrez de su propia existencia, o por el contrario, es el peón de la de otro.
Las experiencias del propio Nabokov con la sinestesia le permiten describir magistralmente un estado mental donde la confusión de sensaciones predomina. Por ejemplo, la partida de Luzhin con el gran maestro italiano Turati:
«Por fin Turati se decidió por una determinada combinación, y en seguida una especie de tempestad musical recorrió el tablero, y Luzhin buscó empecinadamente una mínima nota clara que pudiera transformar a su vez en una estruendosa armonía».
Con esta temprana obra maestra, escrita cuando el autor tenía solamente 30 años, se confirma el status de Nabokov como uno de los escritores más importantes del siglo XX.

Nadine Gordimer | Beethoven tenía algo de negro






Nadine Gordimer, ganadora del Premio Nobel de Literatura 1991, nació en Sudáfrica en 1923. Además de ser un claro referente de las letras de su país, ha estado involucrada en causas sociales durante décadas. La dureza de sus críticas contra el Apartheid le ganaron el reconocimiento de su pueblo y del propio Nelson Mandela, quien pidió reunirse con ella al abandonar la prisión en 1990, tras más de 27 años de cautiverio.

«Beethoven tenía algo de negro» («Beethoven was one-sixteenth black», cuya traducción literal sería: «Beethoven era una dieciseisava —parte— negro»), es una colección de catorce cuentos de temática diversa: la memoria, el racismo, la infidelidad, la pérdida, la identidad, la migración, la incomunicación, la fragilidad de la existencia y los motivos de la vida.

 Nadine Gordimer ha descrito al cuento como un medio «donde el contacto es más como el destello de las luciérnagas, dentro y fuera, ahora aquí, ahora allá, en la oscuridad». Estas palabras pueden interpretarse como una excelente síntesis del estilo narrativo de este volumen: hurgar en las experiencias cotidianas a través de la introspección de los personajes, hasta encontrar detalles luminosos de gran lirismo y profundidad.

Algunos de los relatos más destacados son:

Allesverloren: Tras quedar viuda, una mujer decide reunir todos los fragmentos de la vida de su marido, incluso aquellos que desconoce. Para ello, buscará a quien mantuvo una singular relación con su esposo antes de conocerla.

 Beethoven tenía algo de negro: En este relato que da nombre al libro, el descendiente de un colonizador inglés viaja a Sudáfrica para investigar la probable existencia de una rama desconocida de su árbol familiar.

Gregor: La máquina de escribir de una escritora, se convierte en la morada provisional de una cucaracha. El título es una clara referencia a «La metamorfosis» de Kafka. Una reflexión sobre la vida, la muerte y la creación artística.

Medidas de seguridad: En un turbulento viaje en avión, mientras el pánico invade al resto de los pasajeros, el rostro de una mujer exhibe una calma absoluta. Sin embargo, las razones de su comportamiento son incluso más perturbadoras que el posible accidente aéreo.

Gemini: En un parto, sólo uno de los gemelos logra nacer: una niña. ¿Qué habría pasado si en lugar de ella se hubiera salvado su hermano? Él mismo, desde una especie de limbo,  se hace esta y otras preguntas sobre la contingencia de la vida.  

Historia: Un restaurante ha sido el hogar de un loro durante treinta años. En ese tiempo, ha sido testigo de la vida de aquellos que han visitado el lugar. Mientras los recuerdos se desvanecen, consciente o inconscientemente, en la memoria de los humanos, en la del ave permanecen tan vívidos como el primer día. Así, su parloteo constante invade el lugar como evidencia de «lo que nos ocultamos a nosotros mismos».